Merci Stéphanie!

¡Qué agradables son la sorpresas felices! Apenas duran unos segundos, pero alegran un día entero, y el cúmulo de ellas, hasta toda una vida. La cola del supermercado vacía, un billete olvidado en el pantalón, un aparcamiento libre en el centro o una llamada de objetos perdidos.

¡Y qué agradables son los hacesorpresas como Stephanie* y su familia que nos han enviado un surtido de bombones belgas justo a la hora de comer!

Nos han encantado. Gracias, y muchas.

 

 

*Stephanie nos acompañó en Red durante su período de prácticas de la Universidad

Dito Von Tease
La última enfermera de la División Azul

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